Vicky Parrot cuenta su experiencia al volante de un bocanegra
Según Vicky Parrot, el Ibiza Cupra es un coche muy equilibrado, estable y cómodo, al tiempo que tiene un motor muy agradable y capaz de revolucionarse hasta el corte sin pereza. Pero, y aquí vienen sus quejas, a la buena de Vicky (al contrario de la mayor parte de la prensa especializada entre la que me incluyo) no le gusta el cambio DSG de siete velocidades incorporado.
Según ella, las ideas propias del cambio de reducir marchas cuando pisamos el pedal a fondo aún en modo manual o Sport hacen que el motor gire demasiado revolucionado, y quitan “control” sobre el coche. Sobre esto me veo obligado a apuntar que si se activa el kick down en el modo manual cuando se acelera a fondo es porque no se va en la marcha adecuada para conseguir la máxima aceleración. Y es que si bien las ideas propias del DSG pueden no convencer en una situación muy puntual en un circuito (más que nada al no aguantar las marchas al corte entre el curva y curva, metiendo la siguiente automáticamente) en el 90% de los casos son acertadas, y simplemente con actuar en las reducciones es suficiente para conseguir una conducción de videojuego, divertida y muy muy sencilla.
Vicky nos habla de que el coche tiene una suspensión configurada correctamente, con una buena elección de tarados de muelle y amortiguador, y un buen control del movimiento de la carrocería en cuanto a balanceos y cabeceos. En el límite de agarre (muy alto), el coche informa bastante bien del agarre disponible, y su comportamiento es predecible.
La queja que ella pone sobre este tema es la típica que últimamente vemos en tantos SEAT o modelos de VAG en general, y es que en conducción menos agresiva, el volante “no nos dice nada”, vamos, que es solo un instrumento de apuntar, y no tiene reacciones parásitas que nos informen de lo que pasa debajo de las ruedas (algo muy bueno en cuanto al confort, pero negativo a la hora de buscar sensaciones deportivas).